17 Feb, 2019 Conversando con Rodolfo Moreno

 

DOCUMENTO DE RODOLFO MORENO

 

Frente a las informaciones que han circulado esta semana con relación a las nuevas juntas directivas y la convocatoria a una reunión con el Presidente interino, me he visto obligado a escribir esta nota.

Lo que leerán no está reñido con el deseo individual de cada uno de nosotros en querer colaborar con la reconstrucción de la industria y del país. Sin embargo, lo contrario si me llama la atención, es decir, convocar a los trabajadores ilegal e injustamente despedidos dentro del llamado “genocidio laboral” ocurrido en los años 2.002 y 2.003 (después de más de 16 años de haber sido agredidos) para discutir un plan de reconstrucción, sin incluir en la agenda lo relacionado con los derechos de cada uno de los que hemos sido agredidos. La participación en la reconstrucción no es una obligación ni puede ser concebida como un favor para aquéllos que de buena voluntad y buena fe pudieran decidir enrolarse en la misma. Es por ello que la
situación informativa de esta semana me lleva a recordar que la OIT, en su oportunidad solicitó a la directiva de PDVSA reenganchar a los trabajadores injusta e ilegalmente despedidos. Si bien el reenganche es discutible luego de tantos años, lo que no admite controversia es que todos y cada uno de los que fuimos víctimas de esas acciones tenemos derechos que han sido violados y eso acarrea consecuencias de tipo patrimonial para el ofensor o agresor, no sólamente por los haberes laborales de cada uno de nosotros, sino también por los daños y perjuicios materiales y especialmente morales (lo cual involucra a nuestros familiares) derivados de las acciones del agresor. Entendamos que el agresor no solamente ha sido e patrono propiamente dicho, ya que también lo ha sido el propio Estado Venezolano. Les escribe RODOLFO MORENO, no sólo miembro fundador del sindicato UNAPETROL, sino creador de la idea originaria en el año 2.002, la cual consistía en la necesidad de contar con una organización de esta naturaleza, plasmando la idea en un borrador de documento estatutario. En aquélla oportunidad (año 2.002) presenté la idea, la estrategia y el documento a algunas personas jubiladas de la industria, incluso ex nómina ejecutiva, pero solamente recibí rechazo. Posteriormente, en una de las manifestaciones de los trabajadores en la sede de la Campiña, conocí a Edgar Quijano, y debido a lo conversado y al nivel de coincidencia de ideas me motivó a compartir con él este proyecto sindical. Días después nos reunimos, coincidió con el proyecto, la cual, a partir de ese momento pasó a ser de dos. Quijano hizo un nuevo intento de presentarlo a ex-ejecutivos, ex-directivos, pero obtuvimos igual nivel de rechazo. Sin embargo, teniendo ambos la convicción de que el proyecto sindical era una fórmula necesaria desde el punto de vista estratégico, a corto y largo alcance, comenzamos a expandir el radio de acción para promover la idea en las distintas sedes de la industria. Es así como logramos nuestro primer punto focal, el amigo César Lang (Edif. de PDVSA Servicios, en Los Chaguaramos, Caracas), quien igualmente quedó ganado al proyecto y decidido a apoyar como siempre lo ha hecho. Por fortuna, de igual manera ocurrió con un sin número de compañeros en todas las áreas a nivel nacional y de esa manera logró conformarse la organización, la cual nació con 459 miembros en el día de su fundación 10 de (junio de 2.002) y luego para finales del mismo año, convirtiéndose en el sindicato más grande del país, con más de 18.000 integrantes.

 

 

En la Asamblea constitutiva de UNAPETROL (10 de junio de 2.002) solamente me reservé, a petición del grupo de trabajo, la participación en su directiva, resultando como Vicepresidente del Tribunal Disciplinario. Para mí lo importante no era estar en la directiva sino cumplir con una estrategia y con ciertos principios que la hiciera viable, a saber: 1.) Acción colectiva; 2.) Visión
de grupo y no individual o personal; 3.) Cero politización, lo cual implica no emitir pronunciamientos relacionados con tendencias políticas y sólo concentrarnos en el objetivo de defendernos, pués fuimos y somos víctimas de actos caracterizados por ser ilegales, derivados del abuso de poder y violatorios de los Derechos Humanos. Cualquier desviación en el campo político hubiera podido, y aún pudiera, empañar lo logrado en la etapa inicial que de seguidas comentaré.

Retomando la idea, la etapa inicial se cumplió al haberse logrado diversas “recomendaciones” y “acuerdos” por parte del Comité de Libertad Sindical de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el caso No. 2249. Ustedes pudieran pensar o decir que eso fue hace muchos años, pero el caso es que al haber ocurrido violaciones de Derechos Humanos las acciones no prescriben. La OIT, en su oportunidad solicitó a la directiva de PDVSA reenganchar a los trabajadores injusta e ilegalmente despedidos. Como lo destaqué al inicio de este escrito, si bien el reenganche es discutible luego de tantos años, lo que no admite controversia es que todos y cada uno de los que fuimos víctimas de esas acciones tenemos derechos que han sido violados y eso acarrea consecuencias de tipo patrimonial para el ofensor o agresor, no sólamente por los haberes laborales de cada uno de nosotros, sino también por los daños y perjuicios materiales y especialmente morales (lo cual involucra a nuestros familiares) derivados de las acciones del agresor. Entendamos que el agresor no solamente ha sido el patrono propiamente dicho, ya que también lo ha sido el propio Estado Venezolano.

Por lo anterior, quiero sembrar la semilla, no de la esperanza, sino de lo que pudiera constituir, de llegar el momento, la ejecución de una nueva etapa dentro de la estrategia relacionada con la defensa de nuestro derechos e intereses. También les comento que, de manera prácticamente simultánea, en el año 2.002, en otro grupo de trabajadores surgió la idea de constituir una asociación civil (luego llamada Gente del Petróleo), en la cual colaboré desde un inicio como redactor de los primeros borradores de estatutos y luego incluso fuí seleccionado como representante judicial. Posteriormente, debido a las exigencias en UNAPETROL y a algunos desacuerdos me separé de la dicha posición de representante judicial.

Febrero 16, 2019

Saludos,
Rodolfo Moreno

Robert Alonso Presenta

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