Chacumbele…!!!

En Cuba existe una frase que es usada frecuentemente con el paso de los años: “se mató como Chacumbele”, pero la gran pregunta es: ¿quién fue “Chacumbele“? ¿Existió o es un simple producto del imaginario popular?

Chacumbele” fue una persona real, su nombre verdadero era José Ramón Chacón Vélez, nació el 9 de noviembre del año 1912 en el pueblo sureño de Santa Cruz del Sur, en la provincia de Camagüey, Cuba.  Desde muy pequeño se interesó por los circos y soñaba con ser trapecista.  Cuando cumplía 20 años, un terrible huracán con vientos que superaban los 250 kilómetros por hora, mejor conocido como “El Ciclón del 32”, arrasó por completo con su pueblo natal, generando olas de más de 9 metros de altura, que llegaron a penetrar hasta 20 kilómetros tierra adentro, lo que llegó a afectar ciudades como Santa Cruz del Sur, Camagüey, Júcaro, Guayabal, Morón, Ciego de Ávila, Nuevitas, Florida, Puerto Tarafa, Caibarién, Pastelillo, Camajuani y Jatibonico.

En total, se calculó que la pérdida de vidas humanas en el pueblo de Santa Cruz del Sur se llegó a calcular en 2.248 personas.  José Ramón se salvó al subirse, con su perra “Lolita”, a un alto y frondoso algarrobo que se ubicaba atrás de su casa, pero su padre pasó a formar parte de la lista de fallecidos. Luego de esta tragedia, emprendió un largo viaje a La Habana junto a “Lolita” y el poco dinero que consiguió salvar.

Una vez llegado a su destino, consiguió empleo como aprendiz de trapecista en el circo “Santos y Artigas”.  Para ese entonces la gran estrella del circo era el renombrado trapecista polaco Bronislav Korchinsky, quien alcanzó la fama internacional y del cual José Ramón se hace discípulo.

Bronislav era mejor conocido como “El Gran Korchinsky”.  Muy pronto José Ramón llegó a superar a su maestro y se hizo llamar “Chacumbele”.  En sus actos del trapecio, incluyó a su adorada perrita: “Lolita”.

Posteriormente, el polaco Korchinsky recibió una buena oferta desde Estados Unidos y se marchó para dejar como la gran estrella de la cuerda floja a “Chacumbele”, acompañado siempre de su perrita “Lolita”.  “Chacumbele” se convierte en el primer cubano que logra hacer un salto triple sin red.

Eventualmente se suma a sus presentaciones Ilona Szabó, “La Muñequita Húngara”, quien era una judía húngara de una belleza impresionante y termina convirtiéndose en su amante.

Todo parecía ir sobre ruedas, pero un norteamericano negro llamado Harry Silver, oriundo de Mississippi, quien llegó a Cuba huyendo del racismo de Estados Unidos y quien cantaba, bailaba tap, hacía malabarismos y tocaba el banjo, se incorporó al circo. Entonces, mientras “Chacumbele” hacía su acto de la cuerda floja junto a “Lolita”, contempló desde lo alto a Ilona y Harry Silver besándose, lo que ocasionó que perdiera el equilibrio y cayera al suelo, llevándose consigo a “Lolita”, quien desafortunadamente perdió la vida al ser aplastada por su dueño.

Chacumbele” pasó los siguientes seis meses en un hospital habanero con varias fracturas; las dos piernas rotas y un pulmón perforado por una costilla y, además, quedó con el dolor de haber perdido a su perrita.  Como consecuencia de este accidente quedó cojo y sin suficientes fuerzas en las manos a consecuencia de la caída, lo que hizo que el circo se acabara para él.

Eventualmente consiguió trabajo en la policía y, estando sumido en la más profunda depresión, “Chacumbele” regresó al mismo parque que lo vio llegar a La Habana y en una triste noche de abril: se quitó la vida usando su pistola de policía.

Después de su muerte, “Chacumbele” pasó a la inmortalidad en una canción compuesta por Alejandro Mustelier y grabada por el reconocido Trío Servando Díaz. Cuenta la historia que si bien el destino fue cruel con “Chacumbele”, no dejó de pasarle la factura a los dos que ocasionaron su desgracia.

Ilina Szabó abandonó Cuba y se marchó a Francia, ignorando todas las advertencias de sus amigos y familiares. Como judía, fue detenida por los nazis y llevada al campo de concentración de Bergen Belsen, donde finalmente falleció.

Por su parte, el negro Harry Silver se había hecho muy famoso; nunca más volvió a tocar a una negra y dedicó todos sus esfuerzos a las mujeres blancas.  Eventualmente Ilona se volvió una de sus conquistas y tuvieron una sensual y tumultuosa relación. Un par de años más adelante regresó a Laurel (en Estados Unidos) a ver a su madre moribunda y como se había acostumbrado a vivir una vida de “Dios de Ébano” en Cuba, intentó hacer lo mismo en su tierra de origen, pero olvidó que Mississippi no era La Habana. Al atreverse a estar con una mujer blanca, esa misma noche el Ku Kux Klan lo sacó a golpes y patadas de su casa, por lo que al día siguiente amaneció colgado de un árbol, además, había sido castrado y le pusieron su miembro en la boca, a modo de advertencia a los negros que pensaban en meterse con las mujeres blancas.

Y este es el final de la historia de “Chacumbele”, un pobre muchacho que luego de sobrevivir al terrible huracán de Santa Cruz del Sur, alcanzó la cúspide de la fama en el circo “Santos y Artigas”, para luego quitarse la vida como consecuencia del mal amor de una mujer.

De entonces en adelante en Cuba, todos aquellos que se auto-destruyen, son comparados con “Chacumbele” y eso, precisamente, es lo que nosotros creemos que le sucederá a Juancito Trucupey, quien – no sería de extrañar – terminaría como tópico de una canción popular venezolana que pudiera perdurar en el tiempo como “Chacumbele”.

Juan Guaidó, mejor conocido en los bajos fondo como “Juancito Trucupey”, ha venido proyectándose dentro de un escenario de auto-destrucción.  Los cubanos castristas, que de pendejo no tienen un pelo, lo han dejado solito, para que emule a “Chacumbele”… o, en su defecto, a aquellos oficiales que “se pronunciaron” en la Plaza Altamira a partir de octubre del año 2002, quienes, al final del evento: ¡ellos mismos murieron de merma!

Miami 22 de abril de 2019

Robert Alonso

Robert Alonso Presenta

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