El Capítulo III de la Ley Helms-Burton…!!!

El 24 de febrero de 1996, la Defensa Aérea Revolucionaria (DAR) de la Cuba castrista y durante la administración del presidente demócrata Bill Clinton, derribó dos avionetas desarmadas de una organización llamada “Hermanos al Rescate”, fundada por cubanos anti-castristas de Miami, cuyo único fin era el de socorrer a los balseros que cruzaban el Estrecho de La Florida en busca del necesario oxígeno de libertad en Estados Unidos de América.   La respuesta a tal cobarde genocidio fue la promulgación de una ley conocida, popularmente, como la “Ley Helms-Burton”.  En sí, la mencionada ley resultó ser “más de lo mismo”, salvo un capítulo: “El Capítulo III”.

Cuando Fidel Castro analizó ese terrible capítulo, montó en cólera y se lanzó a una campaña internacional, alegando que violaba la soberanía, no solamente de Cuba, pero de los países que comercializaban con la isla.  Los países más afectados eran Canadá, España, Italia e Inglaterra… entre muchos otros, por supuestos.

Casi la totalidad de esas empresas estaba usurpando bienes que habían sido ilegalmente expropiados por “la revolución”.

Esas empresas que había usurpado propiedades expropiadas, ilegalmente por “la revolución”, estaban, según el Capítulo III, sujetas a demanda por parte de sus dueños originales.  Las demandas serían ejecutadas dentro de Estados Unidos y en contra de los activos de aquellas empresas que comercializaban con Cuba y, principalmente, en contra de empresas extranjeras que se beneficiaron de las infraestructuras expropiadas.  El mencionado Capítulo III podría ser aplicado, incluso, extraterritorialmente… fuera del territorio y de la jurisdicción estadounidense.

No solamente dichas empresas podrían ser demandadas dentro… e incluso, fuera de Estados Unidos;  los propietarios y directivos de las empresas afectadas, serían objeto de sanciones para ellos y para sus familiares, como – por ejemplo – la suspensión de visas para entrar en territorio estadounidense.

 

 

El apoyo que recibió Fidel Castro dentro de la llamada “comunidad internacional”, fue fenomenal, total y absoluto.  Incluso obtuvo el respaldo y apoyo del entonces-papa, Juan Pablo II… quien se suponía era un anticomunista confeso, lo que produjo la infame visita papal a Cuba en enero de 1998, a menos de dos años de haberse promulgado la Ley Helms-Burton.

El entonces el presidente Bill Clinton tomó la impresionante decisión de SUSPENDER (“congelar”) el Capítulo III y dejar la Ley Helms Burton vigente, sin su parte “peligrosa”.  Se determinó que cada seis meses Clinton y sus sucesores, revisarían el mencionado capítulo y determinarían si eliminaban la suspensión (se “descongelaba” el capítulo), o se mantenía “congelado”.

Durante 23 años, desde 1996 hasta la fecha, todos y cada uno de los presidentes estadounidenses – Clinton, Bush (hijo), Obama y Trump) –, luego de “revisar” el capítulo, tomaron la infausta decisión de mantenerlo suspendido.

 

 

Trump mantuvo el Capítulo III suspendido hasta que en abril de 2019, a través de una orden ejecutiva, tomó la determinación de levantar su suspensión (de “descongelarlo”).  Las protestas no se hicieron esperar a lo largo y ancho del mundo, especialmente en Canadá, España (junto a la Unión Europea) y, por supuesto: Cuba.

Raúl Castro, consciente de la gravedad del nuevo escenario, le advirtió al pueblo cubano que se apretara el cinturón.  Un nuevo “Período Especial” está a la vuelta de la esquina para los cubanos.  Es de esperar que los Castro perderán muchísimos aliados y socios comerciales, sobre todo en Europa y en Canadá.

 

 

 

El Capítulo III le da un durísimo golpe a la tambaleante economía castro-estalinista de Cuba, especialmente en momentos donde ya Venezuela pareciera que no da una gota más y su régimen agoniza.

En adición a la aplicación del Capítulo III de la mencionada ley Trump también liberó el Capítulo IV, en el cual se contempla la limitación de envíos de remesas de dólares a la isla desde territorio estadounidense.   En los últimos 11 años, se calcula que los cubanos que residen en Estados Unidos, les han enviado a sus familiares en Cuba la suma de 30mil millones de dólares, de los cuales el 10% es deducido para favorecer las arcas castro-estalinistas y el resto termina beneficiando la macro-economía cubana.  El turismo, las remesas y lo que los Castro le chulean a Venezuela, conforman el grueso de los ingresos de la isla.  El turismo se afectará enormemente con la puesta en vigencia del Capítulo III de la Ley Helms-Burton; las remesas se limitarán fuertemente con la puesta en vigencia del Capítulo IV de la Ley Helms-Burton y ya sabemos el estado paupérrimo en el cual se encuentra Venezuela.  A los cubanos dentro de Cuba, les tocará “pedir agua por seña”… como muy-bien hubiera dicho nuestra adorada y recordada Abuela Carmelina, QEPD.

 

 

Ahora bien…!!!

Falta ver cómo capotea Trump la catarata de protestas que a nivel internacional le terminará cayendo a su administración.  Las protestas vendrán del exterior y del interior del país.  Tendrá que hacerles frente a todas ellas, porque si reculea: “¡hasta ahí nos habrá llevado el río!”

 

 

Donald Trump nos ha asegurado que mientras él sea presidente de Estados Unidos, el Capítulo III de la Ley Helms Burton estaría vigente.  No sabemos qué sucedería en el supuesto de que Trump perdiera su re-elección.  También falta corroborar la capacidad de los Castro de mantenerse en el poder, a pesar de las penurias que caerá sobre su régimen y sobre el pueblo cubano.   No es fácil entender que valdría la pena el gran sacrificio de todo un pueblo… si al final llega la ansiada libertad.  Los Castro han demostrado que “no son mochos”.

 

 

Más allá del Capítulo III

Si estas sanciones no funcionan, a Estados Unidos (a Donald Trump) no le quedaría otra que una intervención armada, basada en “La Doctrina Monroe”, que ya ha venido siendo mencionada por los asesores de Trump.

Si todo queda en las ondas hertzianas que se transmitieron por los micrófonos de las redes sociales, podríamos todos apagar la luz y esperar que los últimos que abandonen nuestras respectivas patrias, se traigan nuestras banderas.  El GRAN PROBLEMA es que no tendríamos pa’donde coger.

Miami 19 de abril de 2019

Robert Alonso

Información recomendada para ampliar el tema: http://www.robertalonsopresenta.com/por-fin-el-capitulo-iii

 

 

 

Robert Alonso Presenta

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