¡Estoy en la luna!

 

17 Mar, 2019 – El 24 de agosto de 1972 asistí a mi primer seminario sobre el castro-estalinismo internacional.  De ahí en adelante, si tuviera un centavo (un “kilo prieto”, como decíamos en la Cuba pre-Castro), hoy sería billonario.

Algunos de esos seminarios eran “más aburrido que pulir a un autobús” (o a una guagua); otros eran tremendamente interesantes.  Aprendíamos sobre las tácticas castristas para neutralizar, infiltrar, apresar, desbandar y, entre muchas otras cosas horribles: ¡a desaparecer, físicamente, al enemigo!  Aprendimos que los Castro no tienen compasión y nos aprendimos – de memoria – eso que llaman “El Manual del Castro-Estalinismo”.

La Finca Daktari

He dicho, muchísimas veces, que el artículo primero de ese “manual”, reza: “hay que arrancarle la cabeza a aquel que dentro de unos 20 años, pudiera ser un estorbo para la revolución”.  ¿Se imaginan?  A mí no me arrancaron la cabeza, porque tuve el atino (¿o la suertes?) de escapármele al General Miguel Rodríguez Torres (quien pudiera regresar al panorama político en Venezuela en breve), un esbirro genocida que me estaba buscando, debajo de las piedras, para “modificarme la salud”, a partir del domingo 9 de mayo de 2004, Día de las Madres, cuando las fuerzas del régimen irrumpieron en mi hogar, la Finca Daktari… y la dejaron como “El Gallo de Morón” (sin plumas y cacareando).   De no haber corrido con suerte, hoy sería historia y ya los gusanos se hubieran dado un banquete con mis restos mortales.  Sin embargo, nuestro hogar – La Finca Daktari – no corrió con la misma suerte y la convirtieron, gracias al general mencionado, en polvo y escombros y en sus terrenos fueron enterrados más de 30 seres humanos,  masacrados aquel 9 de mayo de 2004.

Fusilamientos

En Cuba, por caminar atravesado, a cualquiera le metían 30 años de férrea prisión por la cabeza y, si corría con peor suerte, podía dejar sus huesos frente al paredón de fusilamiento.  Más de 70mil cubanos fueron fusilados y centenares de miles pasaron por las infrahumanas prisiones castristas.

 

 

Para acabar con la guerrilla anti-castrista de las Lomas del Escambray… en la entonces-provincia de Las Villas, muy cerca de mi pueblo natal, Cienfuegos, los Castro desplazaron a todos los campesinos de la zona y los instalaron en una “ciudad” que construyeron al otro extremo de la isla, en Pinar del Río.  Se llevaron hasta los chivos y cuando terminó la evacuación: ¡les prendieron fuego a las lomas, en lo que se llamó “La Lucha Contra Bandidos” y los achicharraron a todos!   Un genocidio, por cierto, que ni le pasó por la mente al General Fulgencio Batista para eliminar a los “bandidos” de la Sierra Maestra, donde se refugiaron Fidel y su pandilla, mientras otros luchaban en “el llano”,  es decir: en las ciudades.

 

 

La brutalidad castrista ha sido comparada con el manejo del terror en la Alemania nazi; con la Uganda de Idi Amín Dada u otros regímenes perversos y genocidas.  A tres jovencitos que se llevaron “prestado” una lancha para llegar a Miami desde La Habana,  buscando el oxígeno de libertad, lo detuvieron: ¡y los fusilaron!

 

 

Genocidio terrorista…!

En la madrugada del 13 de julio de 1994, cuatro barcos equipados con mangueras de agua a presión embistieron a un viejo remolcador que huía de Cuba con 72 personas a bordo, a 7 millas de la bahía de La Habana.   El “Remolcador 13 de Marzo” se hundió, dejando un saldo de 41 muertos, de los cuales 10 eran menores de edad.  ​ Según testimonios de los sobrevivientes (31 personas), la tripulación de los también remolcadores “Polargo2 y “Polargo5 embistieron intencionalmente al 13 de Marzo y les negaron auxilio a las personas que se encontraban en el agua.  Durante más de una semana los medios de comunicación cubanos mantuvieron silencio en torno a los hechos, a pesar de las insistentes denuncias en los medios internacionales; posteriormente, el 5 de agosto del mismo año, Fidel Castro calificó como “esfuerzo verdaderamente patriótico” la actuación de las personas involucradas.

 

 

Hasta la fecha el gobierno cubano asegura que el hecho fue un accidente y no ha juzgado, ni condenado a ninguno de los participantes en este hecho, a pesar de que el código penal establece, en su artículo 48, sanciones a los delitos cometidos por imprudencia.

Ancianos, mujeres… incluso bebés, fueron masacrados miserablemente, por buscar la libertad fuera de Cuba, en un intento por advertirles a los cubanos que “la traición a la revolución” se paga con la muerte.  Fue un “genocidio ejemplarizante”, de los tantos que ha cometido el régimen de los Castro durante más de medio siglo ya.

Es decir, mis queridos lectores.  Durante 47 años he mantenido la tesis que, dentro del castro-estalinismo: ¡el que se resbale pierde!

Entonces llegó Guaidó…!!!

¿Un súper héroe?  ¿Un ser de otro planeta?  ¿Quién es Guaidó?  Está bien… lo apoyan los “americanos”, los colombianos, los brasileños y 50 países más.  Todo es entendible.  Pero ¿qué pasó con el fulano artículo primero del tan-mencionado “Manual del Castro-Estalinismo Internacional”?  ¿Qué pasó con los “genocidios ejemplarizantes”?  De hecho, no hace mucho un puñado de cubanos salió a las calles a protestar y lo volvieron “ñoña” (caca, pupú o popó).  Lo mismo le pasa a cada cubano, en Cuba, que por su cuenta se le ocurre protestar en contra de la férrea tiranía.

 

 

Numeral 11 del 187

En Venezuela, Guaidó hasta se dio el tupé de mencionar, por encimita, el numeral 11 del artículo 187 de la constitución bolivariana de Venezuela, más conocida en los “bajos fondos” como: “¡La Bicha!”.  Ojo… no es cualquier cosa.  El numeral 11 del artículo 187 de la mencionada constitución habla de una invasión armada extranjera para defenestrar – se supone – al régimen de los Castro en ese país: ¡y Guaidó no es el único!   La María Corina Machado también está en esa onda: ¡y nadie los toca!

Hermanos al Rescate

El 24 de febrero de 1996, los Castro ordenaron el derribo de dos avionetas de un grupo de auxilio llamado “Hermanos al Rescate”.  Se trataban de dos avionetas desarmadas que solamente lanzaban “ayuda humanitaria” a los balseros que se encontraban en el Estrecho de La Florida, rumbo a Estados Unidos.  La ayuda consistía en botellas de agua potable.  Ambas avionetas fueron derribadas sin misericordia alguna y eso que mientan “comunidad internacional” ni se inmutó.  Guaidó y María Corina mencionan el numeral 11 del artículo 187 de la constitución bolivariana, que podría borrar del mapa a todos esos sátrapas al servicio del narcocastro-estalinismo internacional: ¡y el régimen de los Castro no les tocan ni un pelo!

 

 

Angola

¿Y qué me dicen de la guerra en Angola donde los Castro invirtieron 16 años para preservar la teta que le ofrecía ese país africano, que si bien era muy rico, no le llegaba ni a los talones, en riquezas, a Venezuela?  En Angola murieron decenas de miles de jóvenes cubanos y centenares de miles regresaron a Cuba mutilados física y/o mentalmente.  ¿Y Juancito Guaidó los va a sacar de Venezuela, “La Joya de la Corona”, el “bocato di carninale” de los Castro… así de fácil?

Ajá… pero no son solamente los cubanos castristas los que se van a quedar como “pajaritos en grama“.  A los rusos, chinos, turcos e iraníes se les va a acabar “el agosto“.  Los iraníes, por ejemplo, están frenéticamente sacando de Venezuela todo el uranio posible para la construcción de sus reactores nuecleares y sus bombas atómicas.  Los rusos se dan banquete depredando y destruyendo el arco minero del Orinoco, con la ayuda de sus “esclavitos” de las FARC y del ELN… ¡y ni hablar de los chinos!  Los turcos, aunque llegaron un poco tarde, sacan TONELADAS de oro casi a diario de Venezuela.  ¿Y todo esa “manguangua” la van a eleminar Juancito y la MariCori?  ¡Too good to be true! (“demasiado bueno para ser verdad“)  ¿Sin disparar un solo tirito?  ¿Apelando a los buenos sentimientos de esa cuerda de guaricandilla humana?  ¡Cuando lo vea, lo creo!  Claro… a menos que Donald Trump se levante uno de estos días “atravesado“:  ¡y “se cague en la noticia“!  Aún así, el llamado “Plan Colombia” para erradicar el flagelo de la droga en ese país, le ha costado a EE.UU., dos millardos (2 billones) de dólares y todavía no han ni comenzado a arañar la superficie de ese terrible problema mundial.  Si Guaidó le resuelve el problema al mundo, había que darle todos los premios que se inventó Alfred Nobel, el inventor de la dinamita.  A partir de la liberación de Venezuela, Guaidó se debería “alquilar” para limpiar al globo terráqueo de cualquier dictadura o tiranía, sin necesidad de fuerzas armadas… de muertes o mutilados: ¡solamente apelando a la buena fe de los malos!  ¿Qué tal?  ¡Una maravilla!

Bahía de Cochinos

La última vez que el gobierno estadounidense colaboró con los cubanos para la liberación de Cuba, fue en abril de 1961 cuando se produjo la invasión de Bahía de Cochinos y ya todos sabemos cómo los cubanos anti-castristas fueron vilmente traicionado por los Kennedy.  De haber triunfado aquella gesta libertadora, donde los muertos los estaban poniendo los cubanos anti-castristas: ¿cuánta desgracia no les hubiéramos ahorrado al planeta Tierra?  ¡Venezuela sería hoy uno de los países más prósperos del mundo!

¿Será un show?

En otras palabras, el fulano manual quedó para usarse como papel higiénico.  Después de que Venezuela sea liberada, de ser el caso: que los Castro vayan poniendo sus bardas en remojo, porque lo que les viene encima será… o sería, guaguancó del bueno… a menos que todo sea un show bien montado por Ramiro Valdés, alias “Charco de Sangre”.

Me niego a pensar que sea un show… y de serlo, sería el engaño más perverso y MISERABLE que se le hayan propinado a los pobres, nobles e infelices venezolanos en 20 años de infamia; de infrahumana tiranía y por tal motivo, desestimo las advertencias del analista Luis Vicente León en cuanto a que la entrada de Guaidó a Venezuela podría ser indicio de una (perversa) negociación.

 

 

Pero, por otro lado, los pemones se medio-resbalaron: ¡y murieron como moscas!  A Oscar Pérez lo desintegraron.  Dicen que le bajaron el switche de la luz a Venezuela entera y dejaron a muchos caraqueños bañándose en las aguas negras (aguas servidas) del “río” Guaire… una cloaca abierta que atraviesa la ciudad capital del país.  No hay comida, no hay medicina… los hospitales se derrumban.

Mientras tanto, la Cuba de los Castro necesita, inminentemente, los 100mil barriles diarios que le envía Venezuela.  Una pequeña parte de ese envío lo utilizan los Castro para mantener en funcionamiento sus infraestructuras vitales; el resto lo venden en altamar, en el “mercado negro” y con eso perciben más ingresos que con la industria turística, que es lo que – malamente – queda sano en la isla.  La ganancia es del 100%, porque los Castro no le pagan un centavo a Venezuela, ni siquiera, por el traslado del crudo a la isla o a donde quiera que lo transborden en el medio del mar.  Al quedarse sin el crudo venezolano, el narcocastro-estalinismo desaparecería en semanas… a menos que ya tengan a otro país al cual chulear.

Luego está el narco-tráfico.   Al caer el régimen narcocastro-estalinista en Venezuela, desaparecerían todas las excelentes rutas de tráfico de estupefacientes que se producen en la “hermana república de Colombia”.  El narco-tráfico se quedaría sin la manera de hacerles llegar la droga a Centro América, a Estados Unidos, al continente africano y a Europa… es decir: ¡a casi al mundo entero!  ¡Las pérdidas serían mil-billonarias!  ¿Y todo eso sería chalequeado por Juancito Guaidó… “el hijo de María”?  ¡No lo entiendo!

Claro… yo he visto ya tantas cosas que mi capacidad de asombro ha mermado considerablemente… pero esto ya es “mucho-con-demasiado”.  A mí que me lo expliquen: ¡porque estoy en la luna!

Miami 17 de marzo de 2019

Robert Alonso

Robert Alonso Presenta

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