Herminio Fuenmayor

Vivir 100 años debe ser lo más fastidioso del mundo, pero de llegar a esa edad, estoy seguro que mi capacidad de asombro no se va a agotar.

Acabo de escuchar la entrevista que le hiciera Napoleòn Bravo al general y abogado, Herminio Fuenmayor y – ¡una vez más! – no pude menos que asombrarme.

Ahora resulta que Fuenmayor descubrió que “los dueños del circo” en Venezuela: ¡son los cubanos! ¡Aleluya!   ¡Estamos prosperando! Creo que hay esperanzas para nuestro país.  Por cierto, el general (y abogado), CONOCIÒ al dueño principal de ese circo… como leerán Uds. más adelante.

Por lo que le dijo Fuenmayor a Napoleón, debo inferir que èl participò, como elector, en la gran FARSA ELECTORAL de mayo de 2015: ¿habrà votado por Henri Falcón? ¡Esa fue una nueva sorpresa para mì!

No me voy a extender mucho. Simplemente le copiaré el capítulo de mi libro, “Cómo se Perdió Venezuela” que le dediquè, en el año 2009, al General (y abogado) Herminio Fuenmayor. Vean el video-clip que he publicado, lean el capítulo mencionado: ¡y cuéntenme!

General & Abogado

del Capìtulo 16 del libro “Cómo se Perdió Venezuela” (2009)

En este libro expongo muchas de las razones por las cuales pudimos haber perdido a Venezuela, sin embargo, no podía dejar fuera una de esas razones.

El 23 de abril de este mismo año, 2009 en uno de los auditorios de la Universidad de Miami, asistí a una conferencia en la cual participó como estrella del evento el Sr. Rafael Poleo. Una señora venezolana identificada como perteneciente al grupo de Gente de Petróleo, llamada Raiza, sacó de su manga un libro escrito por el General de Brigada y abogado venezolano Herminio Fuenmayor, titulado “ESTOS HOMBRES ENTERRARON LA DEMOCRACIA”, ISBN 987-980-12-3204-9 cuya primera (y única) edición salió el año pasado, en el año 2008.

Al sacar este libro y luego de pedirle a Rafael Poleo que le explicara a la audiencia por qué el General Fuenmayor lo mencionaba como parte de un grupo de 6 personas que habían “enterrado la democracia en Venezuela”, el connotado periodista venezolano (propietario de la Revista Zeta y del diario El Nuevo País), gritó: “¡me voy pal carajo!” y salió del auditorio sin responderle a la tal señora Raiza.

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El evento me SORPRENDIÓ ENORMEMENTE, pues jamás esperé tal reacción – novata – de un personaje que tiene más de mil batallas en su haber, unas ganadas… y otras perdidas. Eso nos demuestra que uno nunca termina de sorprenderse en esta vida.

Por supuesto que esta reacción de Poleo lo único que hizo fue despertar mi curiosidad por lo que se había escrito de él en ese libro, porque cuando se lo mencionaron, le mencionaron a Satanás en persona. Apenas llegué a la casa me comuniqué con Venezuela para que me consiguieran un ejemplar del CANDENTE LIBRO, pero me respondieron, al día siguiente, QUE HABÍA DESAPARECIDO DEL MAPA.  Ni en las bibliotecas de Caracas se podía encontrar una copia, algo insólito… al menos así me respondieron a golpe del mediodía del día siguiente, viernes 24 de abril.

Entonces me acordé de un amigo que tengo en Venezuela entre los altos oficiales en retiro y éste me consiguió el teléfono de habitación y el celular del autor de la “obra”, el General Fuenmayor. A partir de entonces hablé animadamente con él por teléfono en varias oportunidades.

El General Fuenmayor se mostró muy colaborador por teléfono. Cuadramos una entrevista radial para el siguiente lunes, la cual jamás se llevó a cabo. El General Fuenmayor estaba dispuesto a ratificar en la entrevista que le haríamos desde Miami, todo lo que estaba escrito en aquel libro, que todavía no me había leído.  Si Rafael Poleo fue uno de los SEIS HOMBRES que, según Fuenmayor, enterraron la democracia en Venezuela, NOSOTROS haríamos TODO LO QUE ESTUVIERA EN NUESTRO PODER por divulgar su culpa.  Se suponía que en ese libro del General, había suficientes pruebas al respecto.

El General Fuenmayor fue más que diligente en enviarme el mencionado libro y otro más reciente escrito por él, además de un CD con el texto para que pudiéramos colocarlo en el blog que estaba pensando abrir en la Internet, el cual sería visitado por CIENTOS DE MILES de lectores.

El General Fuenmayor me envió ambos libros por Fedex, los cuales debieron llegar el sábado 25 de abril. De esa manera podríamos preparar las entrevistas que serían transmitidas en varias entregas, por lo extenso – suponíamos nosotros – del asunto. No pudo llegar el sábado porque el paquete “no pasó la aduana”. Eso me preocupó porque pensé que se trataba de una censura impuesta por las autoridades estadounidenses, lo cual me extrañó inmensamente… pero como “de que vuelan-vuelan” y se suponía que el libro era una BOMBA ATÓMICA, pensé lo peor.  Total que el paquete llegó el lunes 4 de mayo; lo abrí y me DEVORÉ el primer libro, el que me interesaba.

¿Quién es el General y Abogado Herminio Fuenmayor? No es ningún pendejo, déjenme decirles. En primer lugar se trata de un general de brigada, en retiro, graduado de abogado en la Universidad Santa María, es decir… ya por ahí lo supongo un ser pensante que usa (o debería de usar) las cuatro neuronas básicas que Dios nos dio al nacer. Realizó todos los cursos reglamentarios que exigía su fuerza, el ejército, incluyendo el curso de Altos Estudios para la Defensa Nacional. Complementó su formación académica militar en universidades como el Staff College de Camberley en el Reino Unido. Realizó estudios de postgrado en la universidad West Indian de Jamaica; en el Instituto de Derecho Notarial y Registral de Argentina, en nuestra Universidad Simón Bolívar y en el IESA; fue asesor de grupos y ejerció funciones en el Servicio Exterior de Venezuela DURANTE ONCE AÑOS, además de colaborar para la CIA por más de QUINCE AÑOS… según me comentó por teléfono. Les dije que no era NINGÚN PENDEJO.

Pero hay más. Participó en la solución de conflictos en países en situación de crisis como Jamaica, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y El Salvador. En 1974 participó en la transición democrática producida en España con la llegada al poder de Felipe González. ¿Pendejo el hombre? ¡Ni de vaina!

Como si todo esto fuese una pelusita insignificante, posee más de treinta y cuatro condecoraciones nacionales e internacionales y más de 25 barras de honor al mérito militar. Me había topado con un “duro”: ¡un “big leager”!  Ese libro habría que leerlo DE INMEDIATO.

La parte de su obra que trata de los “Notables Militares” (porque había “Notables Civiles”) resultó interesante, aunque muchos lectores civiles se aburrirían, sobre todo los más jóvenes. Esa parte estuvo bien. Habla del grupo de altos oficiales que comenzó a conspirar en contra de la democracia y que al llegar Chávez al poder le dieron su respectiva patada por el trasero, como era de esperarse. El control debe estar en manos del Máximo Líder, no de grupo alguno. Eso está en el “libreto” del castro-estalinismo internacional.  De ahí que NADIE, ni de parte del oficialismo ni mucho menos de parte de la “oposición”, podrá levantar su cabeza sin que se la vuelen en MIL PEDAZOS.  Yo no necesito tantos estudios ni tantas condecoraciones para saberlo… me bastan mis MÁS DE TREINTA AÑOS conociendo desde adentro al monstruo para saber que esa guarandiga es así.

Luego, en el mencionado libro, se mete con Alfredo Peña, acusándolo de palangrista (periodista que cobra por publicar denuncias o cualquier tipo de escrito que favorezca a quien le paga), pero no dice absolutamente nada que lo relacione a las conspiraciones, al menos no en detalle. Nada nuevo. Claro, el General (y abogado) Herminio Fuenmayor, como Director de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) durante la época del segundo mandato de Carlos Andrés, se dedicó más a investigar militares que a civiles… supuse yo. Según cuenta en su libro, Peña recibía de sus manos, sobres repletos de bolívares, para denunciar lo que a él – al General Fuenmayor – le convenía que divulgara en sus programas de televisión y en sus columnas de la prensa plana.

Después de tocar el tema del “pobreAlfredo, le enfiló los cañones a otro “infeliz”: Rafael Poleo, pero, de igual manera, NINGÚN APORTE CONCRETO SOBRE SU SUPUESTA CONSPIRACIÓN. Más bien se refirió a temas personales y de cómo lo agarraron, según él, en la simulación de hechos punibles, delito por el cual fue encontrado culpable y lo llevó al exilio en la primera vuelta de CAP.  Me recordó algo que ya había olvidado: el indulto presidencial que Poleo recibió de Octavio Lepage durante esos días que fungió como presidente de la república (entonces todavía no era “bolivariana”) a raíz de la “bajada del poder” del entonces presidente Pérez. Busqué al final del libro a ver si encontraba más material sobre Poleo y nada.

¡Qué decepción, hermanitos míos!

Poleo me había acusado en la conferencia de haber sido el “autor intelectual” de su bochorno, suponiendo que había enviado a la Sra. Raiza a que mostrara el libro al auditorio y le preguntara sobre su participación en el “entierro” de la democracia en Venezuela. A la salida del evento, que terminó como “la fiesta del Guatao”, llegó a amenazarme delante de todos aquellos que lo rodeaban: “¡Alonso, yo soy un hombre agradecido!” Supuse que el mensaje “subliminal” era que así como era “agradecido”, era VENGATIVO. Me había buscado un nuevo enemigo… uno más para mi ya-larga lista.

Siguiendo la lectura de la “obra” del General y abogado Fuenmayor, llegué a la página 105 de un total de 245, de las cuales 146 están dedicadas a “echar el cuento” y el resto como anexo, con la “debida documentación”. Ahí boté todas las velocidades de mi caja sincrónica, ya maltrecha por los años de tanta lucha. Apenas comencé el “capítulo” sobre Jamaica, me encontré esta perla:

“En 1979 a raíz del triunfo de Edwar Seaga y la derrota de Michael Mailen en la pugna por el cargo de primer ministro en el gobierno del partido PNP, el acercamiento con el régimen comunista de Fidel Castro había permitido una cooperación de más de cinco mil internacionalistas, especialmente en las áreas de educación, salud, deporte y política. La línea de enfrentamiento con el gobierno inglés, del que fuera antigua colonia, y con el de Estados Unidos, condujo a la isla a un espantoso bloqueo no declarado. A las dos potencias se sumaron muchos países del Caribe, particularmente los anglo-parlantes.”

“¿Qué vaina era esa?” Me pregunté de inmediato… y seguí leyendo, ahora incorporado en mi silla de lectura en la que había estado echado como un pachá. He aquí el resto de ese corto capítulo:

“El odio y la desesperación llegaron a niveles tales que al conocerse el triunfo de Seaga, bandas armadas de su partido se movilizaron con el objetivo de aislar la Embajada de Cuba, destruir sus instalaciones, asesinar a su personal diplomático y a los cinco mil internacionalistas cubanos. Mis buenas relaciones con el doctor Seaga y la excelente relación que mantenía con el Embajador cubano, motivaron a que éste, Ulises Estrada, solicitara mi intermediación para evitar lo peor: La Habana amenazaba con destruir Jamaica con sus aviones MIG 21 y 23. El mensaje de Estrada a Seaga era elocuente: “Comandante Fuenmayor le agradezco que le diga al Dr. Seaga que Jamaica se encuentra a menos de 10 minutos de Cuba con los MIG, que si le hacen daño a la Embajada o a nuestra representación diplomática o civil (Internacionalistas) destruiremos Jamaica, es la decisión de Fidel. Estamos dispuestos a abandonar Jamaica a las 06:00 Hrs, tiempo que consideramos suficiente para reunir a toda nuestra gente en dos buques que vienen de Cuba y que al amanecer tendremos en el puerto. Le agradezco toda su cooperación y la del gobierno que Ud., como mi amigo y de Cuba y Agregado Militar, representa”.

“La situación era demasiado grave. Ulises Estrada Embajador de Cuba solicitó mi cooperación a las 21:00 Hrs; consultar con nuestro Embajador no era posible se encontraba fuera de Jamaica y del Ministro Consejero encargado me arriesgaba a recibir una negativa. Y sabía que plantearlo al Gobierno de Venezuela era recibir un rotundo no. Por eso, bajo mi propia responsabilidad, tomé la decisión de intermediar. Por más de tres horas estuve con Seaga y con la gente más representativa de su partido. Finalmente aceptaron retirar la población y la maquinaria de los alrededores de la Embajada dando tiempo de salir a los cubanos.”

“Debo mencionar que Estrada había apostado conmigo dos cajas de escocés a favor de la reelección del premier Manley. Yo apostaba por Seaga. Obviamente, por lo complejo de su partida, no canceló su apuesta. Pero las cosas vistas en perspectiva, y con calma, llegan a ser hasta divertidas. Diez años más tarde, en febrero 1989 había sido designado Jefe de Seguridad y de la Casa Militar cuando Fidel Castro visitó el país con motivo de la toma de posesión del segundo gobierno de CAP. Me correspondió acompañarlo en la limosina desde aeropuerto rumbo a Caracas. Para mi sorpresa, el comandante Castro me relató nuevamente la historia, la conocía con lujo de detalles. Me mostró el agradecimiento del pueblo cubano y entonces me dijo: . De lo cual siento un profundo reconocimiento.”

¿Qué vaina era esa que estaba leyendo de la pluma del “mi GeneralHerminio Fuenmayor? No joda… y seguí leyendo hasta llegar a esta otra PERLA (con mayúsculas) que me encontré en la página 110 y 111, bajo el capítulo titulado “La Segunda Presidencia de Pérez”.

“Para entonces hacía muchos años que prestaba mis servicios como oficial de Inteligencia de las Fuerzas Armadas. Siempre he vivido en la cultura del secreto, dentro de ese gran mundo cuyas fronteras están definidas por la necesidad de conocer. Soy portador de muchos secretos, incluso de gente de todos los gobiernos del puntofijismo y estoy dispuesto a defender hasta con mi vida esos secretos que me han sido confiados. En aquel entonces tenía la misma disposición de proteger al comandante Castro, a quien considero, de paso, buen amigo. Aunque para muchos sea un , <hijo de puta>, pese a todo, un <hijo de puta> de Cuba que da a los cubanos el gobierno que se merecen como pueblo.”

“Esa nueva misión, dentro de la selva de ambigüedades y riesgos que implica moverse en el mundo de la inteligencia, la consideré entonces el más grande de los retos de mi carrera. Se trataba de cuidar a un hombre odiado por los gobiernos de Estados Unidos, un hombre al que habían intentado asesinar en innumerables ocasiones y considerando además la existencia de unos 350 mil exiliados cubanos en Venezuela era un verdadero reto dar seguridad a Castro en nombre de un gobierno y de todo un país.”

“El gobierno cubano, que sí conocía las amenazas potenciales para su mandatario, nos apoyó con dos aviones rusos, más de cien agentes de seguridad, con numerosos agentes de apoyo, cocineros, médicos, enfermeras; conductores, especialistas en comunicaciones, armamentos, explosivos, etcétera. Y además, con numeroso parque de guerra con armas individuales, colectivas y de gran poder de destrucción. La estrategia implicada traer sus propios alimentos y bebidas, incluyendo licores, cigarrillos y tabacos. Todo un gigantesco operativo como jamás había tenido presidente o jefe de Estado de visita a Venezuela. Se mantuvo en secreto su hora de llegada a Maiquetía. Se ocultó cuál sería el hotel en el que se hospedaría, desviando la atención hacia el Hilton y el Tamanaco. Decidimos el Eurobuilding que para entonces estaba 90 por ciento terminado pero aún no había sido inaugurado.”

“La llegada al aeropuerto a la una de la madrugada fue todo un acontecimiento: a pesar del secreto una tremenda recepción le esperaba. Ese hombre odiado por muchos, también tiene muchos otros que prácticamente lo veneran como a un Dios. Camino a Caracas, me refirió el episodio vivido en Jamaica, de lo agradecido que estaba (Fidel), me hizo sentir casi un héroe. En medio de una amena plática me demostró el nivel de su desconfianza, o la confianza de que siempre hay conspiraciones a su alrededor, y me dijo: . Reaccioné pensando que aquello era muy duro, me dolió su desconfianza. No le respondí. Preferí demostrar mi profesionalismo y dureza. Después, todo fluyó en armonía; los equipos de ambos países se integraron perfectamente. Hasta hubo tiempo para un intercambio de regalos en una entrevista familiar en la que mi hija Yoleyva recibió el apoyo -completamente gratuito, como es la educación en el difícil arte del ballet clásico- de una profesora de ballet cubana que se encontraba en un intercambio con la Fundación Teresa Carreño. Fue un gesto que mi familia jamás olvidará.”

“Ahora escribiendo estas líneas reflexiono acerca del por qué de la presencia de Fidel Castro en este país y lamento llegar a la conclusión de que ni el gobierno ni las Fuerzas Armadas supieron aprovechar lo que en ese momento el gobierno de Cuba estaba dispuesto a dar a cambio de nada. Sólo pedían comprensión para su sistema, y hacerse escuchar. Actuamos como acomplejados. Temíamos que un fuerte intercambio con los militares cubanos pudiese hacer cambiar la mentalidad de nuestros soldados y oficiales. No había nada que temer. En ese momento Cuba estaba sola en su Revolución, la derrota y retirada de África y su vínculo con la URSS en disolución, creo que Fidel buscaba en Venezuela un presidente amigo y socialista comprensivo para su salida de la realidad del infierno comunista en el cual se encontraba sumergido por más de 45 años, no tenía nada que contagiarnos en un supuesto plan estratégico con su Revolución en ese momento ya que Venezuela disfrutaba de una gran democracia, ejemplo y realidad de toda Latinoamérica. Ellos no venían aquí a exportar su revolución, perdimos una gran oportunidad de intercambiar experiencias o por lo menos de explorar las intenciones que el régimen cubano tenía. En lo personal, luego de setenta y ocho horas al lado del comandante, tratando de desglosar los indicios que me llevaran a encontrar lo bueno y lo malo de aquél hombre, sólo logré hallar a un quizás fingido amigo, a un líder, a un gran patriota equivocado o no, quien está dispuesto a perderlo todo por Cuba, menos su Revolución”.

Ojo, les recuerdo a todos ustedes que no me estoy leyendo un libro escrito por un ex guerrillero venezolano, como Teodoro Petkoff o Américo Martín. Estoy ante la obra del General de Brigada y Abogado Herminio Fuenmayor, quien de pendejo no debería de tener ni un solo pelo. ¡EL HOMBRE ESTÁ PROFUNDAMENTE ENAMORADO DE FIDEL CASTRO! ¡Cómo no íbamos a perder a Venezuela! Estamos ante un GENERAL DE BRIGADA, que desde su cargo como Director de la DIM (Dirección de Inteligencia Militar) tenía como función, entre otras, DEFENDER A VENEZUELA.

¿Cuántos palos no nos habrán metido entonces, SIN VASELINA… a cuenta de “cinco cajas de ron viejo castrista” y unas clases de “ballet clásico” para su hija?

No, no, no, no… yo creía que lo había escuchado y leído TODO. Evidentemente me faltó el complemento del libro del General Herminio Fuenmayor, por lo cual agradezco profundamente el exabrupto de Rafael Poleo, aquella noche del 23 de abril del año 2009 en un auditorio de la Universidad de Miami. ¡¡¡De no haber sido por la “volada de sus tapones”, jamás me hubiera enterado de estas LOCURAS…!!!

Mis recomendaciones para Poleo es que cargue un ejemplar de ese librito en su maletín cada vez que vaya a dar una conferencia (me supongo que no será en la ciudad de Miami) y si alguien le sale con lo mismo que le salió la Sra. Raiza, se vaya a la páginas 110 y 111 y lea el extracto de lo que acabo de reproducir arriba. Al menos en Miami, eso hubiera sido más que suficiente como para dejar claro quién lo había atacado. De ahí en adelante, a quien ese general atacara: ¡le estaría haciendo un favor!

Pero veamos más de cerca algunos de los pasajes del General Herminio Fuenmayor en la “obra” que le “voló los tapones de la azotea” a Rafael Poleo.

“La Habana amenazaba con destruir Jamaica con sus aviones MIG 21 y 23. Comandante Fuenmayor le agradezco que le diga al Dr. Seaga que Jamaica se encuentra a menos de 10 minutos de Cuba con los MIG, que si le hacen daño a la Embajada o a nuestra representación diplomática o civil (Internacionalistas) destruiremos Jamaica, es la decisión de Fidel.”

Si yo hubiera sido el General Fuenmayor le hubiera respondido a Cuba: “Sí como no… ya lo informo”, y hubiera dejado que los Mig 21 y 23 armaran el verguero… a ver si lo iban a armar, porque una cosa es lo que Fidel dice en sus amenazas y otra cosa, muy distinta, es la que él hace. El “mensaje” que yo hubiera transmitido hubiera sido: “me he enterado de que Fidel Castro está cagado del miedo por la toma de la embajada en Jamaica…” y me hubiera sentado con un Bloody Mary a ver qué carajo pasaba.

“Le agradezco toda su cooperación y la del gobierno que Ud, como mi amigo y de Cuba y como Agregado Militar, representa”.

¿Cómo coño un general de brigada venezolano va a sentirse “amigo” de un régimen que no hacía mucho había MASACRADO a sus compañeros de armas en las guerrillas que ese hijo de puta montó en suelo patrio?

Ahí “mi general” perdió una GRAN OPORTUNIDAD de vengar las muertes de tantos venezolanos, muchas de ellas INOCENTES y sin sentido alguno.

“Las deudas que no pagan los hijos, las podemos pagar los padres. Cuba no produce whisky, pero sí el mejor ron del mundo, de modo que por las dos cajas que se le deben, yo le pagaré cinco. De lo cual siento un profundo reconocimiento.”

Sencillamente: ¡sin comentarios!

Dijo “mi general”, refiriéndose a la Bestia del Caribe: “Creo que es un hombre, un líder, profundamente interesante, humano, cordial, enérgico, sincero, inteligente y sobre todo, con un profundo amor a su patria. Tiene derecho a tener su propio estilo de amor.”

Ojo. Eso no fue lo que escribió en el año 89… ¡ESO LO ESCRIBIÓ LOS OTROS DÍAS, EN EL AÑO 2008! Se está refiriendo al AUTOR INTELECTUAL de la pesadilla venezolana… este general de mil galardones. ¿Fidel Castro humano? Ojalá se entere de cómo masacró a los pobres infelices, incluyendo bebés, niños, mujeres y ancianos, del “Remolcador 13 de Marzo”. Cuando este general (y abogado) escribió esa MIERDA, ya Castro había masacrado a esa gente, a los combatientes de la Brigada que metió en la gandola (“La Rastra de la Muerte”), a los cuatro pilotos desarmados de Hermanos al Rescate… y había pasado por el paredón a DECENAS DE MILES DE CUBANOS… sin mencionar TOOOOOODO LO DEMÁS y, SIN MENCIONAR, todo lo que ya ha hecho en Venezuela, lo que ESTÁ HACIENDO y lo que está por hacer. ¡No me joda, “mi general”!

“Aunque para muchos sea un , <hijo de puta>, pese a todo, un <hijo de puta> de Cuba que da a los cubanos el gobierno que se merecen como pueblo”.

Es evidente que para “mi general”, Castro NO ES UN HIJO DE PUTA. Claro, en el caso de que lo fuera, es un hijo de puta de Cuba… allá los cubanos. Este general se olvida que ese HIJO DE PUTA (hijo de puta entre comillas, según “mi general”), es quien ha venido DEPREDANDO LAS RIQUEZAS VENEZOLANAS, sin mencionar la DEPREDACIÓN a todos los niveles de la sociedad, comenzando por la mentes de CIENTOS DE MILES DE NIÑOS VENEZOLANOS que ya están siendo adoctrinados en Venezuela… ese HIJO DE LA GRAN PUTA.

Basándonos en esa teoría de “mi general“, Hitler, Pol Pot, Idi Amín, Mao, Stalin… y muchos otros, eran hijos de putas, pero: ¿les daban a sus respectivos pueblos el gobiernos que sus conciudadanos merecían?

Según el general, el “gobierno” (RÉGIMEN) de ese “HIJO DE PUTA”, es el que el pueblo cubano se merece: ¡VÁYASE USTED A LA MISMÍSIMA MIERDA, “MI GENERAL”, Y MÉTASE TODAS SUS BARRAS DE HONOR POR DONDE USTED SABE!

“…de lo agradecido que estaba (Fidel), me hizo sentir casi un héroe.”

“Mi general”, de vaina no le da usted un hijo a Fidel. ¡Carajo, usted es un hombre… y estamos en el año 2009!

Uno de los grandes orgullos de mi vida ha sido el precio que Chávez y Castro le pusieron a mi cabeza… imagínese usted, “mi general”. Y usted casi se sintió un héroe porque el hombre que MASACRÓ A VENEZOLANOS durante los 60’s y 70’s y que MANCILLÓ EL SUELO DE SU PATRIA a través de MÚLTIPLES INVASIONES, entre ellas la de Machurucuto, le dijo que estaba MUY AGRADECIDO POR SUS SERVICIOS DE “GUACHIMÁN” (sereno) DURANTE LOS DÍAS EN QUE DE VAINA NO SE MUDA A VENEZUELA, DURANTE LA “CORONACIÓN” DE CAP.

“Es posible general, que si yo muero en un atentado en Venezuela usted muera conmigo. Debemos cuidarnos mutuamente”.

Esto constituye una EVIDENCIA MÁS de cómo Castro ha amenazado y HUMILLADO a los oficiales, a los altos oficiales, venezolanos. La primera vez fue a raíz de la primera sentencia absolutoria en el caso del juicio a los indiciados por la voladura del avión cubano, como ya relaté en el capítulo anterior.

La segunda fue cuando le dijo a usted que si le pasaba algo a él, a Castro… se la iban a raspar. Tal vez usted NO ENTENDIÓ BIEN EL MENSAJE.

La tercera fue el 3 de abril de 2002 cuando el embajador cubano en Venezuela, Germán Sánchez Otero, llamó a “mi otro” general, Efraín Vásquez Velazco para ADVERTIRLE (AMENAZARLO) que si algo le sucedía a Chávez, Castro se iba a raspar a todos los generales venezolanos. Después nos preguntamos cómo perdimos a Venezuela, si la perdimos o no… y cuándo comenzamos a perderla.

“Hasta hubo tiempo para un intercambio de regalos en una entrevista familiar en la que mi hija Yoleyva recibió el apoyo -completamente gratuito, como es la educación en el difícil arte del ballet clásico- de una profesora de ballet cubana que se encontraba en un intercambio con la Fundación Teresa Carreño. Fue un gesto que mi familia jamás olvidará.”

¡NA’GÜEVONÁ…!

“El gobierno cubano, que sí conocía las amenazas potenciales para su mandatario, nos apoyó con dos aviones rusos, más de cien agentes de seguridad, con numerosos agentes de apoyo, cocineros, médicos, enfermeras; conductores, especialistas en comunicaciones, armamentos, explosivos, etcétera. Y además, con numeroso parque de guerra con armas individuales, colectivas y de gran poder de destrucción.”

¡Carajo, cómo extraño a Don Rómulo Betancourt! Cuando Castro visitó Venezuela por primera vez, para su discurso desde El Silencio de Caracas del 23 de enero de 1958 y para pretender conspirar con Rómulo Betancourt en contra del gobierno estadounidense, siendo Betancourt presidente-electo, éste le dijo a Castro que dejara toda esa “chatarra” fuera de su oficina, antes de sentarse en su despacho para conversar. Betancourt se estaba refiriendo a los armamentos que Castro llevaba guindado de su cinturón de campaña. Y el general nos hace una relación de toda la “chatarra” que Castro se trajo a Venezuela, para la visita de la “coronación” de CAP, para que sus hombres (no los del General Fuenmayor) lo cuidaran, incluyendo “armas individuales y colectivas de gran poder de destrucción” (sic). ¡Na’güevoná!

Por cierto que cuando Castro intentó venderle la “revolución” a Don Rómulo, éste le respondió que él estaba interesado en la EVOLUCIÓN, no en la REVOLUCIÓN. Castro salió de esa reunión con la firma decisión de apoderarse de Venezuela por la vía dura, de la guerrilla. Intentó esa estrategia y fracasó, gracias a los COJONES de nuestros militares de entonces y de la férrea decisión de Betancourt para que no nos quitaran el país. Casi medio siglo después, Castro logró alzarse con nuestra patria por la vía democrática, a través de los votos.

Eso, precisamente, fue lo que sacamos coqueteando con Castro, a partir del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, quien al final de su primer gobierno firmó el acuerdo (con Cuba) de “Reunificación de la Comunidad Cubana en el Exterior” (de los cubanos en el exilio).

Este acuerdo lo vino honrar, a plenitud, el siguiente gobierno de Luis Herrera Campins, a partir de 1979. El mismo benefició a muchas familias cubanas, es cierto. Sin embargo, fueron muchos los infiltrados que Castro envió a Venezuela, algunos de los cuales siguieron camino hacia Estados Unidos y otros bajaron al Perú.

Llegado Herrera Campins al poder, fui nombrado “Comisionado Presidencial” como enlace entre el gobierno de Venezuela y el Exilio Cubano, a las órdenes directas del Ministro de la Secretaría de la Presidencia, el Dr. Gonzalo García Bustillos. Mi ÚNICA MISIÓN era detectar posibles espías que, con toda seguridad, Castro nos enviaría desde Cuba, aprovechando la ingenuidad democrática de CAP. De hecho, DETECTAMOS TANTOS INFILTRADOS que mi sugerencia al gobierno de Luis Herrera fue que eliminaran el plan… y así se hizo. Aunque entonces no existían la computadoras personales ni los celulares, que hoy tanto facilitan las investigaciones policiales, comenzamos a detectar muchísimos cubanos que estaban llegando a Venezuela y que NO TENÍAN NI UN CONOCIDO EN EL PAÍS. Esos eran los infiltrados, porque se suponía que la idea era reunificar en el “exterior” (EN EL EXILIO) a aquellas familias cubanas divididas por la “revolución verde como las palmas”.

Gracias a ese acuerdo, firmado entre CAP y Castro, que seguramente salió de la mente del segundo, fue captado Adán Chávez, hermano de Hugo Chávez, quien fue invitado a Cuba en varias oportunidades a través del Instituto de la Amistad Cubano-Venezolano. Se podría decir que fue ese acuerdo el responsable de la pesadilla por la cual atraviesa hoy Venezuela.

Claro. Uno entonces ALERTABA sobre la infiltración castrista y era acusado de RADICAL. Vemos cómo, todavía hoy, piensa un general que tuvo en sus manos la Dirección de Inteligencia Militar. Él mismo nos está relatando cómo Fidel Castro lo mareó con halagos, CINCO CAJAS DE RON y unas clases de ballet clásico para su hija… además de su magnética personalidad, no cabe duda alguna. Me juego la vida a que el General Herminio Fuenmayor no le prestaba mucha atención a las posibles – y seguras – marramuncias que Castro maquinaba en Venezuela. Él, el General Fuenmayor – quien además es abogado – está acusando a seis individuos de haber enterrado la democracia en nuestro país y no se ha dado cuenta de que, en todo caso, falta un séptimo: ¡él mismo!

El General Herminio Fuenmayor se hace llamar “General y Abogado”. En Cuba había una manera para describir a los periodistas, que – además – eran abogados. Se decía: “periodista y abogado, hijo de puta al cuadrado.” Jamás conocí a un general que – además – fuese abogado… pero, evidentemente, los hay.

Fin del Capítulo

Ahora, once años después de la publicación de mi libro, el general (y abogado) – Herminio Fuenmayor – se ha dado cuenta de quién es el verdadero enemigo de Venezuela.  Evidentemente nunca vio el siguiente video que publiqué en el año 2012:

El Verdadero Enemigo

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Miami 22 de abril de 2020

Robert Alonso

 

Robert Alonso Presenta

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