La Noche de los Cuchillos Cortos

Entre el 30 de junio y el 1ro de julio, del año 1934, Adolfo Hitler ordenó la “Operación Colibrí”, la cual – más tarde – pasaría a la historia como “La Noche de los Cuchillos Largos”.  Se trató de una extraordinaria purga de altísimos funcionarios nazis que habían sido máximos colaboradores del entonces-canciller, quien luego se convertiría en “El Führer”.

Hitler comenzó a recelar del jefe de la SA – Ernst Röhm – y supuso que éste estaba conspirando en su contra, algo que los historiadores no han podido asegurar.  Sin embargo, la SA de Röhm comenzó a tomar fuerza y, a pesar de haber sido una eficaz herramienta para llevar y mantener a Hitler en el poder, el poderío acumulado por Röhm comenzó a amenazar el control total que “El Führer” necesitaba para su incuestionable liderazgo.

La purga se extendió durante varios días.  No está claro cuántos alemanes fueron asesinado por órdenes directas de Hitler, quien aprovechó la operación de exterminio para deshacerse, incluso, hasta de sus más acérrimos críticos.

En la madrugada del 30 de abril de 2019, quien dice ser el presidente encargado de Venezuela, adelantó lo que sería la fase final de la “Operación Libertad”, para liberar de su detención a Leopoldo López.  Las razones que tuvo Guaidó para adelantar “la operación” no están claras.  Se dice que ya el plan había sido detectado por el G2 cubano.  Otros aseguran que la intención del “presidente encargado” era la de liberar a Leopoldo y no a Venezuela: ¡en fin!

Lo que sí parece cierto es que existía un plan para deponer – parcialmente – al régimen de Maduro, el cual se llevaría a cabo el 1ro de mayo, es decir: un día después de la liberación de López… pero la operación no salió como aparentaban estar planificada y todo terminó en un terrible desastre.  Hubo muchos intentos de explicar el fracaso.  Las explicaciones sobraron.  La culpabilidad recayó en el propio Guaidó, quien – según versiones – sucumbió ante el deseo de Leopoldo de ser liberado, sin importar las implicaciones que su liberación tendría para el feliz término de la “Operación Libertad”.

El entonces-director del SEBIN, el General Manuel Ricardo Cristopher, estaba directamente involucrado en los hechos, permitiendo la liberación de Leopoldo.  Altos funcionarios de la administración de Donald Trump, declararon prontamente.  Se aseguró que el doble-homicida, Maikel Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia y el General Vladimir Padrino López, ministro de la defensa, también formaban parte de la conspiración.

Poco a poco fueron saliendo a relucir nombres de diputados de la Asamblea Nacional Bolivariana, quienes – según el G2 cubano – habían participado en la componenda libertadora, siendo el más importante de los señalados el diputado Edgar Zambrano, primer vicepresidente de la fulana asamblea.

Para nadie es un secreto que Zambrano, desde las filas de la FALSA OPOSICIÓN, siempre fue un servil al régimen.  Se le permitió permanecer 14 años en el parlamento disfrutando de una merecida “licencia de opositor”.  Seguro de que “el golpe” (la “Operación Libertad”), sería un éxito, no dudó en salir en un primer plano de un video testigo de la manera tan efusiva en que abrazó al más alto oficial del ejército que se encontraba en el distribuidor de Altamira, junto a Guaidó y López.  Esa “gracia” le costó caro: ¡perdería su “licencia de opositor”.

En los días subsiguientes a la fallida “operación”, los Castro ordenaron una versión limitada de “La Noche de los Cuchillos Largos”.  Varios diputados corrieron sedes diplomáticas en Caracas… otros se fueron de Venezuela y Zambrano fue detenido con carro y todo, gracias a la intervención de una grúa.  “La Noche de los Cuchillos Cortos” no ha terminado: ¡ahora es que falta!

En varias oportunidades hemos publicado en las redes sociales la ya-famosa entrevista que le hiciéramos al Comandante Marlon Gutiérrez, líder de la resistencia nicaragüense, residente de la ciudad de Miami, donde está exiliado.  En el video que acompañamos a este escrito, Gutiérrez nos explica cómo funcionan las “licencias de opositor”, una modalidad que se puso de moda en su Nicaragua natal y que se extendió a la isla cubana, donde se han otorgado numeras licencia para que connotados disidentes cubanos puedan hacer “oposición”, como es el caso de Yoani Sánchez, por ejemplo.

Al líder del “Proyecto Varela”, Oswaldo Payá, no solamente le quitaron la “licencia de opositor” en la Cuba castrista: ¡le modificaron totalmente la salud!  Cuando en Cuba, Nicaragua y Venezuela le retiran las licencias a ciertos “opositores”, también pueden ser sentenciados a muerte y ejecutados.

A Roberto Marrero y a Edgar Zambrano, entre otros, les retiraron sus respectivas “licencias de opositor”.  Pudieran pasar décadas antes de que sean liberados.  Uno que no parece temer el retiro de su “licencia de opositor” es Henry Ramos Allup, quien está señalado entre los “conspiradores”, pero asegura que ni se asila ni se va de Venezuela.  Él sabrá por qué.

La charla con el Comandante Gutiérrez sobre estas interesantes “licencias”, encaja tremendamente bien en la Venezuela de estos días en los que se está llevando a cabo una “Noche de los Cuchillos Cortos”.

Miami 11 de mayo de 2019

Robert Alonso

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