Momentos peligrosos

Feb 02, 2019 – Venezuela y muy especialmente los venezolanos dentro del territorio nacional viven momentos tremendamente peligrosos, porque todavía no termina de “cuajar el queso”. El peor de los peligros podría ser el triunfalismo, pero hay uno todavía peor: “la marcha atrás” por parte del gobierno de EEUU.

Para muchos analistas, no todos, esa “marcha atrás” se ve difícil, mas no imposible. Cuando pareciera que se le acerca el final del narcocastro-estalinismo en Venezuela, han arreciado los defensores de la fulana “no-intervención”, pero no solamente ellos. Muchos altos oficiales, como el general (de 4 estrellas) estadounidense ya en retiro, Douglas Fraser, quien fuera el jefe del Comando Sur entre los años 2009 y 2012, le advierten a Trump que una invasión armada en Venezuela no se justifica, carece de sentido y sería un grave error. Como Fraser hay muchos.

Analistas serios y no-tan-serios norteamericanos, aseguran que no está fácil la toma de una decisión en cuanto a una invasión militar a Venezuela por parte de EE.UU. Dentro del alto gobierno estadounidense, John Bolton, Mike Pompeo y Elliot Abrams, podrían favorecer la invasión armada, pero Patrick Shanahan, el “secretario de defensa” (ministro de la defensa) de EE.UU., entre otros, pareciera no compartir la opinión en cuanto a la escogencia de la opción militar de fuerza… y en eso están.

Por otra parte, una intervención armada, al estilo de Panamá (que en todo caso sería la opción que más podríamos desear quienes hemos venido luchando por la libertad de Venezuela desde hace décadas), requeriría de la aprobación del congreso “americano” y ya sabemos quiénes mandan hoy en esa institución federal.

La Unión Europea no está del todo ganada a darle un respaldo incondicional a Guaidó como presidente constitucional de Venezuela, aunque interino. Del Vaticano: ¡ni hablemos! China, Rusia, Irán y Turquía – sin mencionar a la Cuba de los Castro – se mantienen “leales” a Maduro… como pareciera que, “POR AHORA”, se mantiene el estamento castrense dentro de Venezuela.

Ante una invasión militar a gran escala por parte de los “americanos”, habría que ver cómo reacciona la contra-parte: las fuerzas armadas venezolanas, los paramilitares del régimen (llamados “colectivos”), los elementos de la FARC, ELN, los miles de combatientes cubanos QUE TODAVÍA quedan en Venezuela y los capos del narco-tráfico, quienes tendrían muchísimo que perder.

Son muchas las voces dentro de EEUU que advierten que, en un momento tan delicado política e internamente, lo que menos necesita Donald Trump sería crear una nueva Somalia… y Maduro asomó que sería un Vietnam mucho peor. Para muchos: ¡retórica! ¡Los últimos pataleo del ahogado! Pero ya sabemos lo perniciosa que es la prensa izquierdista “americana” y el gran daño que causaría en la opinión pública estadounidense.

Si bien se aparenta estar llegando al “pico de la crisis”, podríamos también estar frente a una necesidad, por parte de los “americanos”, de declinar la acción para irla diluyendo en el guaraleo, en más negociaciones y diálogos, por más que Pence haya asegurado que la hora del diálogo se agotó. En el mismo instante en que Trump decida que no seguirá manoseando la opción militar, saldrán “los halcones” del escenario y entrarán “las palomas”. No sería la primera vez que tal cosa ocurra.

Entonces: ¿qué le queda al pueblo venezolano? ¡Intervenir! A mi juicio y entender, le llegó la hora a ese pueblo de dar el paso DEFINITIVO al frente, al estilo de Serbia. Así como Guaidó convocó a las calles a millones de venezolanos el 23 de enero, tendría que convocar a esos mismos millones a tomar las calles, DE VERDAD-VERDAD, de manera GENERALIZADA (a lo largo y ancho de toda Venezuela) y SOSTENIDA… ¡hasta que el régimen caiga!

¿Es difícil? Podría serlo: ¡mas no imposible! Hemos venido promoviendo “El Trancazo” (o “El Carrazo”), como parte importante de la última de todas las Guarimbas: ¡la definitiva!

El régimen de Maduro está aguantado con “saliva de loro”. Tiene presiones por todas partes. Lo que menos necesita la tiranía narcocastro-estalinista de Venezuela es que millones y millones de venezolanos, a lo largo y ancho de la geografía nacional, tomen las calles y paralicen el país de punta a punta. ¡Sería el puntillazo… la estocada final! Si no lo hacen, podrían lamentarse por muchos, muchísimos años… porque si la “crisis” se resuelve a punta de diálogos y concesiones: ¡adiós luz que te apagaste!

Miami 2 de febrero de 2019

Robert Alonso

Robert Alonso Presenta

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