Ni medio-paso atrás…!

Ahora sí se puso buena “la cosa”.  A Donald Trump le salió un competidor dentro del partido republicano, se trata de Bill Weld, quien fuera gobernador del estado de Massachusetts durante el período 1991-1997.  Weld es un “libertario” (derechista) de la teoría del “laissez-faire” (“deja hacer-deja pasar”), contrario a la excesiva intervención del gobierno federal en los asuntos del país nacional.  Defensor a ultranza del “individualismo” y del capitalismo.

Éste, entre otros escenarios, ha obligado a Trump a bailar pegado, muy pegado.  Tendrá que “mostrar resultados concretos” si quiere tener una oportunidad de permanecer como inquilino en la Casa Blanca.  Hasta ahora no le ha ido mal, pero tampoco le ha ido muy bien.  Tendrá que “tocar arpa con los dedos gordos del pie”.

Por ahora, la contienda en Venezuela no lo ha dejado muy bien parado que digamos.  Sus esfuerzos de sacar de Miraflores a Maduro y de Venezuela a los Castro no ha funcionado y cada día los “neo-libertadores” de ese país sudamericano lo relegan a planos inferiores.  Difícil le será intervenir militarmente a la patria de Bolívar, cuando “la oposición” le advierte que la vía debe ser pacífica, democrática, constitucional y electoral.  Mientras tanto, Pompeo advierte que el líder de Venezuela no puede ser un “vendido” y que las elecciones están bien, pero DESPUÉS de que “cese la usurpación”, tanto de Maduro como de sus amos: ¡los cubanos castristas!

 

 

Al tiempo en que Trump se sumerge en una “guerra de micrófono” cargada de retórica, los rusos, chinos, iraníes, nicaragüenses, guerrilleros colombianos y los cubanos, se han cansado de intervenir militarmente a Venezuela, despreciando las advertencia de Bolton, Pompeo, Pence y del propio Trump.

Ahora el hombre fuerte de Occidente ha sacado de la manga una importantísima carta: la eliminación de la suspensión del Capítulo III de la Ley Helms Burton, que estaba “congelado” desde que se promulgó la mencionada ley, durante la administración Clinton, el 12 de marzo de 1996.  Al hacerlo, puso al régimen genocida e infrahumano de los Castro en patines.  Los cubanos se preparan para una nueva versión del “Período Especial”, pero como no se trata de un “katá japonés”, ya los Castro comenzaron a mover sus piezas a lo largo y ancho del planeta.

El Capítulo III afecta, muy directamente, a todas aquellas empresas que han hecho negocio con la Cuba de los Castro y muy especialmente a las empresas extranjeras que se han aprovechado del usufructo de activos (bienes) expropiados por “la revolución”: ¡palabras mayores!  Todo era amor y paz hasta que la ley comenzó a pisarles los callos a los europeos, asiáticos y canadienses.    De aplicar este capítulo como debe ser: ¡no se salvaría ni el gato viudo!

En adición al Capítulo III, Trump ha ordenado recrudecer “el embargo” hacia Cuba, limitando los viajes a la isla y las remesas en dólares que los cubanos envían a sus familiares, lo que significa una importante fuente de ingresos para el régimen castrista.

Trump no puede dar ni un medio-paso atrás.  Tendrá que “comer gallina, so pena de morir arponeado”.  No podrá darse el lujo de dejar en Miraflores al Zocotroco ni a los cubanos en Venezuela.  Tendrá que hacer cumplir el Capítulo III de la Ley Helms Burton y llevar a feliz términos el muro que evitará que Estados Unidos se llene de cuates, cuando comience – muy pronto – el éxodo de mexicanos.

Miami 17 de abril de 2019 (*)

Robert Alonso

(*) Hoy se cumplen 58 años de la “Invasión de la Bahía de Cochinos”, donde cubanos libres dieron sus vidas por liberar a Cuba del castro-estalinismo internacional.

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