Sin novedad en el frente

Ene 13, 2019 – A raíz del 10 de enero, ante el fenómeno del “vacío de poder – usurpado”, ya OFICIALMENTE declarado por todos, muchos analistas han quedado turulatos. No entienden a los venezolanos dentro de Venezuela. Era como para que se hubiese sublevado hasta el gato. Ponen a un muchacho de “presidente interino” y es como si lo hubiesen pintado en la pared. De la cúpula dictatorial hacia abajo, es ignorado y pareciera que la inmensa mayoría de los venezolanos no cree en él.

¿Qué le pasa al venezolano? Habría que hacer un profundo estudio sociológico para responder, certeramente, esa difícil pregunta.

Venezuela se ha dividido en varios niveles, distintos a los de antes. La abrumadora mayoría de los venezolanos vive en una MISERIA CRÍTICA. Tal vez me equivoque, pero dentro de esa pobreza, son pocas las familias que logran unos ingresos (como familia), mayores a los $ 50 mensuales: ¡y ni eso!

El nivel inmediatamente superior está representado por aquellos pobres que reciben “remesas” del exterior. Hasta no hace mucho, una familia de cuatro, “resolvía” con una “ayuda” de unos $ 100 mensuales. Hoy parece que esos churupos ya no alcanzan y la necesidad obliga a “resolver” con unos $ 300. ¡No lo sé! Estamos hablando de cubrir las necesidades básicas: alquiler (de ser el caso), mercado y luz. Por supuesto, dejamos fuera seguros, carros, restaurantes, vacaciones, rumbas y CAÑA.

Luego encontramos a una minoría que todavía genera ingresos… pocos: pero “suficientes”, sin necesidad de “enchufes”, de divisas ni de matracas. Profesionales, artesanos, dueños de pequeños y medianos negocios y unos que otros que cuentan con algún tipo de renta o viven, medianamente, de sus oficios.

Por encima están aquellos que viven de sus divisas, sean dólares o euros. Con ellas complementan el presupuesto mensual o, simplemente, viven “sin disparar un chícharo”, como diría la recordada y adorada Abuela Carmelina, QEPD. Tengo un primo que vive en su casa propia (totalmente pagada), con su esposa, su hija (divorciada) y un nieto. Me dice que consigue DE TODO… (dolarizado) en el Mercado de Chacao. No sé si será verdad. Es hipertenso y tiene un “contacto” que le trae, DE TODO, desde Colombia, donde abundan las medicinas… (dolarizadas). Tiene sus dólares en Miami y mensualmente cambia unos $ 500 y con eso “resuelve”. Me ha asegurado que “ni de vaina” emigra, porque le costaría $ 3,000 mensuales cubrir gastos en el exterior y él “ya no está pa’eso”. Su esposa es de San Juan de los Morros y a cada rato se dan sus paseítos al llano. Una vez al año viajan a Miami; hace unos días regresaron a Venezuela, luego de pasar Navidades y Fin de Año en Westonzuela.

Después tenemos a los “enchufados”, sean chavistas-maduristas o no. Esos viven como les da la gana… ¡por ahora! Muchos de ellos son los que llenan los varios vuelos que a diario aterrizan en El Imperio Mesmo desde Venezuela.

Ya finalizando, tenemos a los “ricos-de-cuna”, a quienes les sobran dólares o euros. Hacen sus mercados en Aruba o Curazao, llegando con sus propias aeronaves… o embarcaciones marítimas. Esos no tienen problema, pero los contamos con la mano mocha de un mocho. Tienen casa en cualquier lugar de Venezuela o del mundo, les vale poco que el país se esté cayendo a pedazos, porque ellos viven en sus propias burbujas.

Por último, por supuesto, tenemos a la “cúpula gobernante” conformada… vamos a decir: ¡por los nuevos oligarcas! De esos ni hablamos.

Ahora bien. La historia de la humanidad nos ha enseñado que es la clase media, la que tiene todo para perder, la que se subleva ante una tiranía. Esa clase media ha ido desapareciendo en Venezuela, como desapareció en Cuba, Angola y Nicaragua… por mencionar a tres de los cuatro países que conforman el eje narcocastro-estalinista. En la medida en que Venezuela se vaya quedando sin clase media, las posibilidades de verla libre y soberana irán mermando hasta desaparecer. Los Castro, con la necesaria ayuda de esa FALSA OPOSICIÓN, fueron ganando tiempo y terreno… entre marchas, pitos, raca-racas y “elecciones”. Fomentaron la miseria y el éxodo.

La hiper-mayoritaria clase baja, sumergida hoy en una MISERIA CRÍTICA, amanece todos los días buscando el hueso con el cual hacerle el caldo a su familia por la noche. Con esos millones y millones y millones de venezolanos no puede contar Venezuela. El hambre, contrariamente a lo que se pudiera pensar: ¡es el mejor aliado de una tiranía! Muchos de ellos en Venezuela, jamás tuvieron algo y ellos mismos se consideran “genéticamente miserables”.

Aquellos que ya se han acostumbrado a vivir en total y absoluta pasividad, gracias a las fulanas “remesas” que reciben de sus familiares desde el exterior… están “cómodamente” achantados, esperando “a ver qué pasa”, pero mientras lleguen las “remesas”: ¡están tan activos como la quijada de arriba! Esos no se sublevan.

Los venezolanos que viven de sus divisas y que no tienen en sus planes emigrar, están “tranquilos y sin nervios”… mientras no se descapitalicen, por supuesto. Esos pudieran estar temiendo que Venezuela sea liberada y retome el nivel de los países sub-industriales del llamado Segundo Mundo, porque tendrían que buscarse unos ingresos para cubrir sus necesidades y ya el presupuesto requerido se elevaría a unos cuantos miles de dólares (o euros) mensuales. Muchos de ellos se ubican en la tercera edad y “no están pa’eso”. Lo que hoy “resuelven” con unos $ 500 mensuales, el día de mañana podrían elevarse a unos $ 3,000.

Los enchufados y los oligarcas TIEMBLAN al pensar que se quedarían sin la manguangua. Esos no moverán un dedo por Venezuela y a los “ricos-de-cuna”: ¡ni les va ni les viene!

Por ese orden podría estar la respuesta a la pregunta con la cual inicié esta nota. Mientras tanto, como se dicen en las guerras: “¡SIN NOVEDAD EN EL FRENTE!”

Miami 13 de enero de 2019

Robert Alonso

Robert Alonso Presenta

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